La elección de Papa León XIV, cuyo nombre real es Robert Francis Prevost, marcó un giro significativo en comparación con el pontificado de Papa Francisco.
Si tomamos prestado un término de la política, podemos decir que ambos pertenecen al área “progresista” de la Iglesia. Sin embargo, existen algunas diferencias sustanciales en la visión pastoral, en el estilo comunicativo, en el enfoque político y en las prioridades de ambos Pontífices.
Pero entonces, ¿en qué se distingue el Papa León XIV de su predecesor argentino?
Las diferencias entre Papa Francisco y Papa León XIV
El Papa Francisco fue el primer jesuita en convertirse en Papa, un aspecto que marcó profundamente su manera de guiar a los fieles y la Curia. La vida del Papa León XIV en la Iglesia, en cambio, proviene de otra orden religiosa, la agustiniana. Esta diferencia no es solo simbólica, sino que se refleja en el enfoque espiritual y organizativo de su labor como Obispo de Roma.
Los agustinianos, de hecho, colocan el énfasis en la interioridad, la búsqueda de la verdad y la vida comunitaria, valores que ya emergen en los primeros gestos y palabras del Papa Prevost. Francisco era más directo, empático, con un lenguaje cercano a la gente común, mientras que el nuevo Pontífice, aunque mantiene un tono cálido y afectuoso, se distingue por un estilo más sobrio y reflexivo.
Las posiciones del nuevo Papa, entre reformas y temas actuales
En cuanto a las posiciones políticas, el Papa Francisco tuvo un papel muy activo en cuestiones sociales y ambientales. Su encíclica Laudato si’ trata sobre la interdependencia entre la crisis climática de nuestro planeta y los problemas sociales, una postura definida como ecología integral. Además, durante su pontificado, Bergoglio se pronunció repetidamente sobre temas de extrema relevancia para él: migraciones, pobreza y desigualdad.
El Papa León XIV también parece inclinarse por mantener esta línea, pero con un enfoque más marcado en la reforma interna de la Iglesia y el diálogo intercultural, más que en una presencia constante en el debate político global. Desde sus primeros días, no han pasado desapercibidos los énfasis en la tradición y en la liturgia: señales claras de que el nuevo Pontífice quiere redescubrir algunos elementos históricos de la Iglesia, sin renunciar al diálogo con el presente.
El Papa Francisco fue el primero en pronunciar palabras de apertura hacia los derechos LGBT, manteniendo, no obstante, la doctrina de la Iglesia. El Papa León XIV aún no se ha expresado de forma detallada sobre este tema, pero las señales iniciales indican una postura de escucha, prudente pero no rígida.
No se espera una revolución, pero tampoco un rechazo. Es probable que el nuevo Pontífice mantenga una posición equilibrada: acogedora hacia las personas, pero fiel a la moral tradicional de la Iglesia.
Otro punto clave es la reforma de la Curia. El Papa Francisco inició un proceso de control, sobre todo financiero, de simplificación y agilización que León XIV parece decidido a continuar.
Jesuitas y agustinianos: dos espiritualidades diferentes
Ser jesuita o agustiniano no es solo una cuestión de pertenencia. Es un enfoque del pensamiento. Francisco siempre ha favorecido la acción, la misión, el discernimiento continuo. León XIV, como agustiniano, da más espacio a la meditación, la conversión interior, y la comunidad como lugar de crecimiento.
Esto podría significar un enfoque diferente del gobierno de la Iglesia: más dialogante, pero también más estructurado.
Otro aspecto interesante son las prioridades pastorales. Francisco ha trabajado por una Iglesia “hospital de campaña”, lista para acoger a todos, sin rigideces doctrinales. León XIV, aunque también abierto, parece querer restablecer el orden y la coherencia en la formación del clero y en los caminos de la fe.
Su pontificado promete una mayor atención a la doctrina, sin embargo, sin cerrarse al diálogo con las periferias del mundo y del alma. Esto se ve también en la elección de su nombre, no “Francisco II”, sino León XIV, que evoca una figura fuerte como la de León XIII, organizadora y atenta a la estructura de la Iglesia, pero también a la actividad pastoral dentro de la sociedad.
Estilo de comunicación e imagen pública
El Papa Francisco ha hecho de la comunicación un punto fuerte. Habla de forma directa, informal, a menudo con entrevistas espontáneas. El Papa Prevost prefiere un lenguaje más medido, más cercano al magisterio tradicional, pero igualmente accesible.
En el discurso completo del Papa León XIV, se nota una atención particular a las palabras, a la referencia a los principios evangélicos y al valor de la misión universal de la Iglesia.
Otro aspecto que ha sorprendido a muchos es el atuendo papal de León XIV. No eligió la simplicidad radical de Francisco, pero tampoco el lujo barroco de tiempos pasados. La estola que usó para la bendición Urbi et Orbi era la misma que usaron Juan Pablo II y Benedicto XVI: un símbolo de continuidad y respeto por la tradición. Este gesto ha sido interpretado por muchos analistas como un llamado a la unidad de la Iglesia y al valor de la historia.
En definitiva, el pontificado de León XIV se perfila como diferente pero no opuesto al de Papa Francisco. Será un papado que mira hacia el futuro, pero valorando la historia y la estructura de la Iglesia. Un equilibrio entre modernidad y tradición, entre escucha y doctrina, que abre una nueva página para el Vaticano y los fieles de todo el mundo.
