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Primer discurso del Papa León XIV: texto íntegro

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Il primo discorso di Papa Leone XIV
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La elección de Papa León XIV generó emoción y esperanza entre millones de fieles en todo el mundo. Con su figura autoritaria pero cercana a las personas, el nuevo Pontífice habló por primera vez desde la logia central de la Basílica de San Pedro, lanzando un mensaje poderoso y lleno de significado. 

Ahora veamos el texto completo de su discurso inaugural y todos los temas que abordó el Santo Padre, empezando por la paz y el diálogo entre culturas y fieles.

El contexto de la investidura del Papa León XIV

Papa León XIV fue elegido tras un breve pero intenso cónclave. Según fuentes vaticanas, la elección de Prevost tuvo lugar en la cuarta votación, respaldada por una amplia mayoría de cardenales deseosos de renovación pero en continuidad con el trabajo de Papa Francisco.

Su nombre de nacimiento es Robert Francis Prevost y es el primer Papa estadounidense en la historia de la Iglesia. Originario de Chicago y con 69 años, trae consigo una larga experiencia misionera y pastoral, especialmente en América Latina.

Tras más de veinte años como misionero en Perú, fue obispo de Chiclayo entre 2015 y 2023. Llamado a Roma por el Papa Francisco, dirigió el Dicasterio para los Obispos, un cargo central en la Curia romana que reafirmó su equilibrio entre el discernimiento espiritual y la visión eclesial.

El anuncio de su elección llegó en la tarde del 8 de mayo, con la esperada fumata blanca, acompañada del alegre sonido de las campanas de San Pedro.

Su discurso sobre la paz representó el corazón de su mensaje inaugural: un llamado a la reconciliación y unidad entre los pueblos, bajo el signo del Evangelio. También ofreció un saludo afectuoso a su América Latina, que el Pontífice considera “una segunda patria,” como testimonio del fuerte vínculo espiritual construido durante su misión.

El discurso completo: las primeras palabras del Pontífice estadounidense

El mensaje del Papa León estuvo lleno de referencias evangélicas y llamados a los grandes temas de la actualidad. Prevost, en particular, destacó:

  • la urgencia de la paz entre las naciones y los hombres;
  • la importancia de una Iglesia unida, sinodal, siempre en búsqueda de la caridad;
  • el compromiso hacia los que sufren y los olvidados.

A continuación, las palabras pronunciadas por el Santo Padre en su primer discurso:

«¡La paz esté con todos vosotros!»

Queridos hermanos y hermanas, este es el primer saludo de Cristo resucitado, el buen pastor que dio su vida por el rebaño de Dios.

Yo también quisiera que este saludo de paz entrara en vuestros corazones, llegara a vuestras familias, a todas las personas, dondequiera que estén, a todos los pueblos, a toda la tierra. La paz sea con ustedes. Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios.

Dios que nos ama a todos, incondicionalmente.

Aún conservamos, en nuestros oídos, esa voz débil pero siempre valiente de Papa Francisco, que bendecía Roma. El Papa que bendecía Roma, y daba su bendición al mundo entero, esa mañana, en el día de Pascua. Permítanme seguir esa misma bendición: Dios nos ama, Dios los ama a todos, y el mal no prevalecerá: estamos todos en las manos de Dios.

Así que, sin miedo, unidos de la mano con Dios y entre nosotros, sigamos adelante.

Somos discípulos de Cristo, Cristo nos precede: el mundo necesita su luz. La humanidad lo necesita, como el puente para ser alcanzada por Dios y su amor. Ayúdennos también, y unos a otros, a construir puentes con el diálogo, con el encuentro, uniéndonos todos para ser un solo pueblo, siempre en paz.

Gracias a Papa Francisco.

También quiero agradecer a todos los hermanos cardenales que me eligieron para ser sucesor de Pedro, y caminar junto a ustedes, como una Iglesia unida, buscando siempre la paz, la justicia, trabajando siempre como hombres y mujeres fieles a Jesús, sin miedo, para proclamar el Evangelio, para ser misioneros.

Soy un hijo de San Agustín, agustiniano, que dijo “con vosotros soy cristiano y para vosotros soy obispo.” En este sentido, todos podemos caminar juntos hacia esa patria que Dios nos ha preparado.

Un saludo especial a la Iglesia de Roma.

Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construye puentes, diálogo, siempre abierta a recibir, como esta plaza con los brazos abiertos, a todos los que necesiten nuestra caridad, presencia, diálogo y amor.

Conociendo la biografía del Papa Prevost, no es sorprendente que pronunciara su discurso en español a su comunidad peruana, donde fue una figura clave durante su extensa experiencia misionera:

«Y si me permiten, quiero saludar a todos, y especialmente a mi amada diócesis de Chiclayo, en Perú. Allí, un pueblo fiel acompañó a su obispo y compartió su fe, y dio mucho para continuar siendo iglesia.»

El mensaje concluyó con una oración a la Virgen María:

«A todos ustedes, hermanos y hermanas, de Roma, Italia, y de todo el mundo, queremos ser una iglesia sinodal, una Iglesia que camina, que busca siempre la paz, la caridad, y especialmente estar cerca de los que sufren.»

Hoy es el día de la súplica a la Madonna de Pompeya. Nuestra madre, María, siempre quiere caminar con nosotros, estar cerca, ayudarnos con su intercesión y amor. Oremos juntos por esta nueva misión para toda la Iglesia, por la paz del mundo, y pidamos esta gracia especial a María, nuestra madre.»

Un nuevo camino para la Iglesia

Al final de su discurso, Papa León XIV impartió la solemne bendición urbi et orbi, el primer acto oficial de su pontificado. En ella, invocó la misericordia de Dios para toda la humanidad.

El silencio reverente de los fieles se transformó en aplausos y emoción, como testimonio de la fuerte conexión espiritual que el nuevo Papa logró crear desde su primer saludo.

La primera intervención de León XIV marca el inicio de una nueva fase para la comunidad católica mundial y de una reforma de la Curia Romana en línea con el camino ya iniciado por Francisco. Sus palabras reflejan la voluntad de conservar la Tradición de la Iglesia y, al mismo tiempo, enfrentar, con valentía y discernimiento, los cambios históricos de nuestro tiempo, como la inteligencia artificial, la crisis climática y el aumento de las desigualdades sociales.

Esperanza y responsabilidad compartida: así comienza el pontificado del Papa León XIV, con una visión pastoral profunda y concreta, que llama a toda la Iglesia a caminar unida en el Evangelio, con la mirada puesta en las necesidades del presente y el corazón siempre inspirado por el ejemplo de Cristo.

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