El inicio del pontificado del Papa León XIV se caracteriza desde el principio por una visión reformista, en continuidad pero también con matices distintivos respecto a su predecesor.
El primer encuentro con los oficiales de la Curia Romana y los empleados del Vaticano marcó un paso importante: aún sin declaraciones programáticas, pero con varias directrices para valorar la dimensión misionera de la Iglesia, que ha tenido un peso considerable en la biografía del nuevo Papa.
El discurso a la curia: memoria, espíritu de servicio y futuro
Ya en su primer discurso de Papa León XIV, el Pontífice dirigió palabras muy profundas a la Iglesia de Roma, invitando a construir puentes, fomentar el diálogo y estar siempre abiertos a recibir.
El 24 de mayo, durante su audiencia oficial con la Curia y los empleados de la Santa Sede, Prevost lanzó un mensaje muy claro, invitando a custodiar la memoria histórica de la Iglesia, a mantener vivo el espíritu misionero y a construir comunión. No fue un discurso programático, aclaró el Pontífice, sino un sincero agradecimiento por el trabajo diario realizado al servicio de la Sede Apostólica.
La memoria, dijo, no es simple nostalgia, sino un elemento esencial para orientar el presente y proyectar el futuro. Desde esta perspectiva, cada empleado y funcionario participa activamente en el camino compartido de la Iglesia.
Continuar la reforma: hacia una Curia más misionera
En su intervención, León XIV reafirmó la importancia de la reforma de la Curia promovida por el Papa Francisco, basada en la perspectiva de la evangelización y el impulso misionero delineado en la Evangelii Gaudium. La Constitución apostólica Praedicate Evangelium, recordó, se sitúa en la línea trazada por San Pablo VI y San Juan Pablo II, y debe seguir inspirando la vida de la Iglesia.
Por ello, el Papa invitó a no perder nunca el sentido de la misión: “La experiencia de la misión forma parte de mi vida, y no solo en cuanto bautizado, como para todos nosotros los cristianos, sino porque como religioso agustiniano fui misionero en Perú, y en medio del pueblo peruano maduró mi vocación pastoral.”.
La reforma de la Curia Romana iniciada por Francisco
Entrada en vigor el 5 de junio, con ocasión de la solemnidad de Pentecostés, la Praedicate Evangelium representó el cumplimiento de un largo proceso de renovación, iniciado en las congregaciones generales que precedieron el cónclave de 2013. En el centro del nuevo planteamiento se encuentran la centralidad de la evangelización, el papel de los laicos y una estructura más sinodal, ágil y misionera.
Entre las principales novedades de la constitución apostólica:
- la introducción del Dicasterio para la Cultura y la Educación;
- la elevación de la limosnería apostólica a Dicasterio para el Servicio de la Caridad;
- la posibilidad de dirigir dicasterios vaticanos incluso sin ser cardenales;
- cargos quinquenales renovables una sola vez, para fomentar la rotación entre la Curia y las Iglesias locales.
Finalmente, el texto establece que cada fiel, en virtud del Bautismo, puede ejercer roles de gobierno en la Curia: una decisión que rompe con el clericalismo y refuerza el principio de la corresponsabilidad eclesial. Desde esta perspectiva, la Curia deja de ser solo un aparato administrativo y se convierte en una herramienta pastoral al servicio de la evangelización.
La visión de Prevost, por tanto, está en continuidad con la reforma previa, pero deberemos esperar para ver cuáles serán las diferencias con Papa Francisco en la manera concreta de implementarla.
